SANTO DOMINGO ESTE. – El reciente escándalo que sacude a la Policía Nacional Dominicana tras la difusión de un video donde el coronel Fausto Madé Ramírez agrede físicamente a una mujer en Los Mina, no es un evento fortuito, sino el síntoma de un patrón conductual que la institución no ha logrado frenar.
A pesar de la indignación colectiva generada este lunes, los archivos de la uniformada revelan que el oficial es un "viejo conocido" de la Dirección de Asuntos Internos. En el año 2018, cuando ostentaba el rango de teniente y se desempeñaba como subcomandante en el destacamento de Los Frailes, Madé Ramírez fue objeto de sanciones disciplinarias tras agredir a un ciudadano, en una actuación que la propia institución calificó en su momento como "contraria a los principios de prudencia y tolerancia".
Un sistema de consecuencias bajo fuego Siete años después y con un rango superior, el oficial vuelve a ser el protagonista de un video viral por las mismas razones: el uso excesivo de la fuerza y la falta de control emocional ante la ciudadanía. La Policía Nacional ha anunciado una nueva suspensión y la apertura de un proceso investigativo, pero el caso ha levantado un muro de críticas sobre la efectividad de los correctivos internos.
Puntos clave del caso:
- Reincidencia: Es la segunda vez que el oficial enfrenta procesos por agresiones físicas documentadas.
- Ascenso pese a antecedentes: El oficial logró ascender al rango de coronel a pesar de haber sido remitido a Asuntos Internos en 2018.
- Presión social: La rapidez de la suspensión actual responde más a la viralidad del audiovisual que a los mecanismos de control preventivos de la institución.
Expertos en seguridad ciudadana señalan que este incidente pone en tela de juicio los protocolos de evaluación psicológica y de ascenso dentro del cuerpo del orden. Mientras la institución reitera su compromiso con la reforma policial, casos como el de Madé Ramírez evidencian que las sanciones temporales no parecen ser suficientes para erradicar conductas violentas arraigadas en el mando oficial.
La sociedad civil permanece atenta a si, en esta ocasión, la sanción será definitiva o si el historial del coronel sumará una nueva página de impunidad tras un breve periodo fuera de servicio.